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Análisis de la evolución atmosférica, sábado 10 de octubre de 2020

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La atmósfera muestra claros signos de acercarse al patrón esperado, pero algunas piezas se resisten a encajar en el Puzzle.

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La configuración de la atmósfera obedece a múltiples interacciones y cambios constantes que se suceden en busca de un equilibrio. El trabajo de los fenómenos atmosféricos es lograr una armonía o equilibrio en el que no haya diferencias entre los diferentes puntos del globo. Algo que nunca sucederá, debido principalmente a la forma de la tierra y a su inclinación sobre su eje entre otros factores.

La radiación solar va cambiando constantemente sobre la superficie terrestre, por la rotación, tenemos el día y la noche y las estaciones, por la inclinación del eje terrestre y el movimiento alrededor de nuestro padre el sol. 

Esto provoca constantes cambios en la radiación y por ende, temperatura, cambios que la atmósfera intenta compensar enviando las masas cálidas en dirección a las frías. En verano las diferencias entre el Ártico y latitudes medias son menores, por lo que los contrastes y los vientos son más débiles. La atmósfera trabaja menos para alcanzar el equilibrio, y tenemos menos perturbaciones o centros de bajas presiones, que no son más que los “motores” que bombean las masas cálidas en dirección a latitudes altas más frías, y las frías en dirección a latitudes más bajas, donde la temperatura es mayor. Todo en una búsqueda constante de equilibrio. 

Ahora que vamos para el invierno, el sol incide cada vez menos sobre el Hemisferio Norte, por lo que las diferencias térmicas comienzan a ser cada vez mayores. Ahí es donde comienzan a entrar en juego y a aparecer los “motores de la atmósfera” llamadas borrascas, con más entidad y potencia para compensar. 

Factores que entran en juego para que esos “motores” trabajen cerca de la Península. 

Pero aunque la maquinaria atmosférica se ponga a trabajar, las zonas donde se van a ubicar los “motores”, van a depender de numerosos factores que cada semana, mes y año son distintos. Algunos factores que interactúan son incluso desconocidos a día de hoy por la ciencia. Otros los conocemos o los comenzamos a conocer, pero incluso los que conocemos, tienen distintas consecuencias en función a como se combinan. 

En el pronóstico estacional para el otoño, os hablé de que esperaba una dinámica inestable y más fría, con la llegada de bajas Atlánticas y lluvias en amplias zonas. Bien, vamos a ver qué factores sí se están cumpliendo y cuales no:

El vórtice polar troposférico se mostrará fragmentado durante la mayor parte del otoño.

Esta parte sí se está cumpliendo, con un vórtice polar troposférico fragmentado, que envía pulsaciones de aire frío a latitudes medias. Nosotros hemos tenido varios episodios de nevadas tempranas muy copiosas en algunos casos, y otros puntos del Hemisferio también ha sufrido sus consecuencias.  

De cara a los meses de octubre y noviembre los índices de AO y NAO caerán de forma más clara a valores negativos.

Esta parte también se está cumpliendo, con ambos índices cayendo a valores negativos.

Pero entonces, si el vórtice polar troposférico está fragmentado, se han producido las entradas marítimo polares y los índices se aproximan bastante a lo esperado. ¿por qué no termina de entrar el patrón de forma clara y tan solo lo hace de forma intermitente?

Pues la respuesta la tenemos al inicio del artículo. No basta con que algunas piezas del puzzle atmosférico encajen o casi lo hagan. Hay más factores que deben cumplirse, algunos que incluso podemos no conocer. Aún recuerdo el año pasado, con un otoño muy lluvioso, con potentes borrascas barriendo nuestro país y un patrón muy próximo al del pronóstico estacional, de repente llegó diciembre y todo cambió de golpe, de forma abrupta. Todo estaba en su sitio, pero “algo” entró en juego y rompió el “guión” de un plumazo. 

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Configuración del año pasado antes del cambio de patrón.

A veces, un cambio muy sutil, puede romper una dinámica de forma abrupta. La atmósfera es maravillosa. Un huracán categoría 5, puede venirse abajo al pasar por encima de tierra o un aumento de la cizalladura, con la misma fragilidad que una peonza que gira a toda pastilla, se desestabiliza simplemente con rozarla con el dedo o soplarle. Si estás en la calle mal abrigado, la diferencia de 5 a 3 grados puede no ser percibida, pero cuando bajamos un poco más, se pasa un umbral que cambia todo por completo, se produce la magia de la nieve y todo se vuelve blanco si está precipitando. 

Se están produciendo entradas de masas desde latitudes más altas, pero de forma intermitente. En medio entran masas que en ocasiones, hacen repuntar las temperaturas a valores superiores a la época. Las piezas se mueven, pero faltan algunos factores que aún no se han unido del todo al puzzle. 

¿Que puede suceder a medio plazo?

Pues a pesar de no estar contento con la evolución del otoño hasta ahora, con un guión que se cumple solo en parte, sigo pensando que las piezas se mueven en la dirección correcta. Tenemos que recordar que nuestro país es una parte muuuy pequeña de todo el Hemisferio Norte. El HN tiene nada más y nada menos que 255 millones de Km2. España tiene poco mas de medio millón de los 255. Si eliminamos las partes menos dinámicas del hemisferio, como las zonas cercanas al Ecuador o el Polo, aún nos queda una superficie gigantesca de millones de kilómetros cuadrados, donde se desarrollan las bajas presiones de latitudes medias.

Aunque seas capaz de pronosticar los patrones otoñales o invernales del Hemisferio Norte, los índices y otros factores acompañen, que las pulsaciones hagan diana sobre nosotros nunca está asegurado. Recuerdo otros inviernos en los que Europa y USA se “comían” vendavales y temporales de nieve, con las playas del Mediterráneo nevadas, mientras nosotros no nos quitábamos el anticiclón de encima. 

Los modelos nos dibujan movimientos interesantes para las próximas semanas, con nuevas pulsaciones que a finales de la próxima semana deberían llegar a nuestro país, para dejar lluvias en amplias zonas, también en el Sur. 

Tenemos munición en los “motores atmosféricos”, solo nos queda ver si apuntan en nuestra dirección como espero que suceda. Movimientos desde luego vamos a tener en el Hemisferio Norte, y espero que nuestro país sea testigo en primera fila del espectáculo atmosférico que se avecina.

Estaremos pendientes. 

Abrazos


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Rubén Vázquez

Escrito por: Rubén Vázquez divulgador y predictor meteorológico apasionado y autodidacta para aprender cosas nuevas todos los días, como programación para crear mapas de modelos meteorológicos. Docente del Curso de Meteorología y Modelos Numéricos donde ha formado a más de 200 personas. Una vida entera dedicada con pasión a la meteorología desde niño, cuando con tan solo 4 años el ciclón Hortensia destrozó la vivienda familiar. Fundador de Meteovigo en 2009 y cofundador de iberomet.com, consultoría meteorológica. "Sé mucho de pocas cosas y nada de muchas". Más información sobre el autor: Rubén Vázquez

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